miércoles, noviembre 26, 2008

Un Potentísimo Gas de Efecto Invernadero Abunda Más de lo Creído

Un muy potente gas de efecto invernadero alcanza una concentración atmosférica que es por lo menos cuatro veces mayor de lo estimado hasta hoy, según revela un equipo de investigadores del Instituto Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego.
Empleando nuevas técnicas analíticas, el equipo dirigido por el profesor de geoquímica Ray Weiss obtuvo las primeras mediciones atmosféricas de trifluoruro de nitrógeno, el cual es miles de veces más capaz de calentar la atmósfera que una masa igual de dióxido de carbono.

La abundancia en la atmósfera de este gas, que pasaba desapercibido usando las técnicas tradicionales, había sido estimada como menor de 1.200 toneladas en el 2006. La nueva investigación muestra que la cantidad real era de 4.200 toneladas. En el 2008, aproximadamente 5.400 toneladas del gas se encuentran ya en la atmósfera, una cantidad que sigue aumentando en un 11 por ciento anual.

Se consideraba que las emisiones de trifluoruro de nitrógeno eran tan bajas que este gas no merecía ser tenido en cuenta como un contribuyente potencial significativo al calentamiento global. No fue cubierto por el Protocolo de Kyoto, el acuerdo de 1997 para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, firmado por 182 países. El gas es 17.000 veces más potente como agente de calentamiento global que el dióxido de carbono, a igual masa. Perdura mucho más tiempo en la atmósfera, aproximadamente cinco veces más que el dióxido de carbono. Las emisiones actuales del trifluoruro de nitrógeno, sin embargo, sólo aportan cerca de un 0,15 por ciento al efecto total del calentamiento global respecto a la aportación de las emisiones antropogénicas del dióxido de carbono.

El trifluoruro de nitrógeno es uno de los gases usados durante la fabricación de pantallas delgadas de cristal líquido, células fotovoltaicas de capa fina y microcircuitos. En años recientes, muchas industrias han usado este gas como alternativa a los perfluorocarbonos, que también son potentes gases de efecto invernadero, porque se pensaba que no más del 2 por ciento del trifluoruro de nitrógeno usado en estos procesos escapaba hacia la atmósfera.

El equipo del Instituto Scripps analizó muestras de aire recogidas durante los últimos 30 años, trabajando con la red AGAGE de estaciones terrestres, ubicadas en varias partes del mundo. La red fue creada, en una versión más primitiva, en los años 70, como respuesta a las preocupaciones internacionales sobre los compuestos químicos que destruyen la capa de ozono. Los expertos del Instituto Scripps analizaron muestras de estaciones costeras en California y Tasmania para esta investigación.

Los investigadores encontraron que las concentraciones del gas se elevaron de aproximadamente 0,02 partes por billón en 1978 a 0,454 partes por billón en el 2008. Las muestras también exhibieron concentraciones significativamente más altas del gas en el Hemisferio Norte que en el Hemisferio Sur, lo cual concuerda con su uso más frecuente en los países de dicho hemisferio.

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